Spa en el embarazo, ¿sí o no?

¿Tienes ganas de vivir una relajante experiencia de spa, con masajes y tratamientos faciales y corporales pero estás embarazada? En este post hablamos sobre el spa en el embarazo, ¿sí o no?

Descubre qué tratamientos es preferible evitar y cuáles puedes disfrutar durante el embarazo. ¡Aprovecha para mimarte un poco!

Evitar el spa en el embarazo durante el primer trimestre

Hasta cumplir los tres meses de embarazo es recomendable evitar el spa. ¿Por qué? Sencillamente porque tu cuerpo está cambiando, tu hijo está en plena formación y lo más aconsejable es evitar cualquier tratamiento y ejercicio físico exhaustivo por el mayor riesgo de aborto.

Ahora bien, si ya has pasado la semana 13 y tu embarazo marcha sobre ruedas, ¡no hay nada que te impida disfrutar del spa en el embarazo! Por supuesto, teniendo en cuenta algunas sugerencias y siempre con la aprobación de tu ginecólogo o matrona.

Consejos para disfrutar el spa en el embarazo

Antes de ponerte en manos de un masajista o un especialista en tratamientos faciales o físicos, debes tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. consulta con tu médico para que apruebe tu día de spa.
  2. solicita una consulta de asesoramiento en el spa elegido y conversa con su médico para determinar el mejor programa de relajación para ti en función del avance de tu gestación.
  3. escoge preferentemente spas con programas diseñados para embarazadas, de esta forma te asegurarás de que el especialista que te atienda conozca todo sobre el embarazo.

Spa en el embarazo: ¿cuáles son los tratamientos más recomendados?

Tratamientos de spa para embarazadas

Siempre teniendo en cuenta que no padeces diabetes gestacional, preeclampsia ni ninguna complicación del embarazo, el mejor momento para acudir al spa es durante el segundo trimestre y siempre optando por tratamiento suaves, donde no se utilicen fuertes chorros que puedan golpear la tripita o tratamientos donde te sometas a fuertes cambios de temperatura.

Veamos algunos tratamientos recomendados para embarazadas:

  • nadar en piscinas climatizadas a temperaturas no demasiado elevadas para evitar posibles bajas de tensión.
  • tratamientos para la piel donde se utilicen cosméticos naturales.
  • masajes en las piernas, sin acupuntura.
  • masajes en la espalda para aliviar el dolor habitual en el embarazo. Este tratamiento debe ser realizado por un especialista en embarazadas ya que la mujer debe colocarse de lado durante los masajes y no debe recibir demasiada presión en su cuerpo.

Tratamientos a evitar durante el spa en el embarazo

Por supuesto, existe una serie de tratamientos que no se recomiendan a las embarazadas ya que pueden suponer un riesgo para ellas o sus bebés. Por ello, es mejor evitar:

  • el sauna y el baño de vapor ya que pueden generar bajadas de tensión e incluso, disminuir el flujo sanguíneo impidiendo que el bebé reciba el suficiente oxígeno.
  • los tratamientos con chorros, burbujas o efectos térmicos que pueden provocar bajadas de tensión o aparición de contracciones.
  • los tratamientos donde se utilicen cosméticos no naturales.
  • los masajes con aplicación de calor.
  • los tratamientos con fuerte presión en la zona lumbar o abdominal.
  • la reflexología para evitar que el cuerpo se estimule provocando el parto
  • la fangoterapia a altas temperaturas.
  • los baños en piscinas si estás al final de la gestación por la posibilidad del riesgo de infecciones vaginales.

Como ves, puedes acudir al spa en el embarazo pero tomando ciertas precauciones. Yo lo hice durante mi primer embarazo y disfruté de unos masajes súper relajantes…

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